Poco antes de que los domingos fueran amargos me sentía muy afortunado, ya que era el día elegido por ella para confiarme sus más íntimos secretos. Contenía en mi interior vivencias de todo tipo, desde romances hasta oscuras confesiones. Sin embargo, con el paso del tiempo todo cambió. Las nuevas tecnologías me relegaron a un segundo plano hasta quedarme solo y apartado. Por fortuna me libré de acabar siendo un montón de chatarra y me colocaron en un museo. Ahora, por fin me vuelvo a sentir un buzón de correos. Incluso a veces me echan alguna carta.
jueves, 13 de octubre de 2016
Vivir por correspondencia
Poco antes de que los domingos fueran amargos me sentía muy afortunado, ya que era el día elegido por ella para confiarme sus más íntimos secretos. Contenía en mi interior vivencias de todo tipo, desde romances hasta oscuras confesiones. Sin embargo, con el paso del tiempo todo cambió. Las nuevas tecnologías me relegaron a un segundo plano hasta quedarme solo y apartado. Por fortuna me libré de acabar siendo un montón de chatarra y me colocaron en un museo. Ahora, por fin me vuelvo a sentir un buzón de correos. Incluso a veces me echan alguna carta.
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