miércoles, 20 de enero de 2016

Nunca dejes de mirar






Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba los niños del parque. Es habitual  verlos rodeados de vendedores de globos ávidos de su solícita mirada. Después, cuando el cordel se desliza entre sus delicados dedos para perderse en el cielo, se quedan embelesados.
Aquel día sin embargo, no eran los únicos. Una gran multitud contemplaba extasiada lo que acababa de suceder. Un  globo se elevó hasta el infinito para a continuación dar paso a siete esferas luminosas, las cuáles, transmitieron paz y bienestar hasta desaparecer.

Ellos, continuarán mirando.

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