Por qué demonios sus dueños los han
abandonado en ese inhóspito lugar, es una duda que Virginia se plantea cada día.
Desde su punto de vista, es tan válido como otro cualquiera, máxime cuando tras
años de sufrimiento y Prozac acaban sumergidos en un mar de apatía y
desilusión. A ella no le importa, porque aunque fue allí buscando tranquilidad para escribir y olvidar
su pasado, en cierto modo se siente comprendida y acompañada por ellos. La
isla reúne las condiciones necesarias: viento y lluvia, poca luz, sin
habitantes y con multitud de acantilados…

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