Las
palabras que ha aprendido por la noche las memoriza sin más. A él acuden
multitud de individuos de cualquier continente para transmitirle nuevos
términos que parecían olvidados. Su ritual siempre es el mismo: los oye
mientras mira sus labios, cierra los ojos unos segundos (durante los cuales
entra en trance), para finalmente reproducir los vocablos y sus sonidos a
imagen y semejanza del emisor. El
devastador virus que afectó a la población, cercenó la capacidad de memorizar
de los individuos. Únicamente él es capaz de recordar, atesorando todo el saber
y conocimiento de la humanidad. Actúa por la noche; la oscuridad es su
cómplice.

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