martes, 29 de marzo de 2016

Cómplices del olvido







Las palabras que ha aprendido por la noche las memoriza sin más. A él acuden multitud de individuos de cualquier continente para transmitirle nuevos términos que parecían olvidados. Su ritual siempre es el mismo: los oye mientras mira sus labios, cierra los ojos unos segundos (durante los cuales entra en trance), para finalmente reproducir los vocablos y sus sonidos a imagen y semejanza del emisor.  El devastador virus que afectó a la población, cercenó la capacidad de memorizar de los individuos. Únicamente él es capaz de recordar, atesorando todo el saber y conocimiento de la humanidad. Actúa por la noche; la oscuridad es su cómplice.

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