viernes, 1 de abril de 2016

Cuestión de faltas






“Escribe punto y seguido”, le espetó el Señor Equis al Señor Hache. Habían sido confinados en los calabozos de la Academia de la Lengua por sus malas prácticas lingüísticas y ahora, mientras aguardaban su comparecencia ante el consejo de académicos, preparaban su discurso de defensa basándose en la invasión de los barbarismos. Buena parte de su éxito consistía en la sobriedad de su oratoria, eso sí, sin tener faltas de ortografía que les condenarían irremisiblemente a perder su sillón en la Academia y a caer en el más absoluto ostracismo.

 Y así finalizó el discurso el Señor Hache: “señores académicos, emos concluido”.

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