viernes, 1 de abril de 2016

El escribiente









"Deja unos puntos suspensivos", le dictó el autor al escribiente. Se conocieron décadas atrás y desde entonces él le transcribió todos sus éxitos literarios. Soñaba con publicar su propia novela, pero todo su tiempo lo dedicaba ayudando al escritor en su meticuloso trabajo. Su día a día transcurría entre modificar y corregir lo que el autor le  dictaba, sólo interrumpido por las pausas de rigor y sus ensoñaciones de creador literario.  Por fin, un día tomó la decisión: anhelante por escribir su propia historia, le abandonó. Aquella mañana, el autor y su ceguera quedaron solos y perdidos en el recuerdo.

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