Subir
de nuevo a la habitación por la interminable escalera, era un calvario para su
doliente corazón. Peldaño a peldaño rememoraba episodios de una vida repleta de
errores y desamor. Una esposa fallecida y dos hijos ausentes era todo su
bagaje. Su roto corazón a punto de explotar le aupó hasta el último escalón, y
una vez allí, una luz le inundó de amor.

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