sábado, 13 de febrero de 2016

Sueños, magia, amor...teatro



Mis recuerdos de la niñez me trasladaban al pequeño teatro de barrio donde se daban cita mis ensoñaciones. En una ocasión, la actriz, una chica de tez morena e hipnóticos ojos rasgados, me cautivó hasta tal punto que olvidé la obra. Salí de la sala henchido de amor, por ella y por el teatro. Transcurrieron los años, y a miles de kilómetros de mi pasado, volví a verla. Su rostro apenas había cambiado, pero sin embargo sus ojos iluminaban aún más el escenario. Fue entonces cuando descubrí la verdad; no era amor, sino la magia del teatro.

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